La magia del lenguaje tradicional
Lo tradicional popular se convierte en materia prima para producir un trabajo coreográfico.
Con la presentación durante tres noches de agrupaciones provenientes de Aragua, Mérida, Zulia, Monagas, Anzoátegui, Carabobo y Yaracuy, llegó a feliz término el V Festival Nacional Infantil por Parejas Danzarte.
Este evento, realizado en la plaza Simón Bolívar, en Chivacoa, capital del municipio Manuel Bruzual en Yaracuy, esta diversificado en las categorías infantil y juvenil.
Una muestra artesanal en la Casa de la Cultura, mostró la riqueza en tallas de maderas y en la fabricación de instrumentos musicales de cada entidad federal, y dio inicio a esta fiesta de la danza, a la que se unieron desfile, talleres, congresillos técnicos, elección de traje recreado y típico y defensa del montaje a ponerse en escena cada noche.
Pulsando la cartografía dancística
Historias de amores y tradiciones fueron puestas en escena a lo largo de las dos noches de presentación del estilo nacionalista y contemporáneo.
El primero nace con la maestra Yolanda Moreno, para recrear las expresiones del pueblo en el cual lo original y lo tradicional popular se convierten en la materia prima para producir un trabajo coreográfico que hoy discurre por nuevos caminos y conjuga varias tesis que enfrenta el nacionalismo.
Con puestas en escena de leyendas de espanto —tomadas de la tradición oral y aplicándole lo dinámico de los tiempos— se presentaron varias agrupaciones que intentaron contemporaneizar lo tradicional popular.
La tradición de un pueblo se baila sobre candela (Danzas Bruzual, Yaracuy); El velorio a la cruz; Baile de San Juan y la Entrega de banderas (Danzas Geyemil, Yaracuy); Entre lujo y esclavitud (Movimiento Dancístico del Zulia); Vida de Reverón (Zapateando, Carabobo); Adonai y Mara (Danzas Andinas, Mérida); Amores en tiempos de guerra (Danzas Guarapiche, Monagas) y Eulalia Ramos Sánchez de Chamberlain (Taller Integral de Danzas Mochima, Anzoátegui) fueron algunos pasajes de la vida del país llevados a escenas, con técnica nacionalista bajo el encuadre de la narrativa, donde el movimiento corporal fue clave.
Se otorgaron premios a los mejores bailarines y bailarinas, a la esencia folclórica, la mejor dirección y mejor coreografía; este año, además, se abrió un nuevo espacio para nuevas tendencias como el breakdancing.
Esta actividad fue organizada por Danzas Bruzual, la cual busca promocionar y difundir las nuevas propuestas coreográficas en los estilos nacionalista y contemporáneo, así como reafirmar la danza de proyección tradicional y folclórica.
El festival es un espacio que permite establecer un intercambio de conocimientos, metodologías y discursos entre agrupaciones artísticas de la geografía nacional.
El resto de los festivales pendientes para este año son: el VIII Festival Nacional Infantil María Lionza, con sede permanente en Yaritagua, capital del municipio José Vicente Peña (Yaracuy), a efectuarse del 10 al 13 de octubre; el XVII Festival Nacional Juana la Avanzadora (Maturín, Monagas), los días 23 y 24 de noviembre; el X Festival Nacional Vigía de Oro en Mérida, del 30 de noviembre al 2 de diciembre, y la V Batalla de Santa Inés, los días 7 y 8 de diciembre, en Barinas. |