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domingo, 06 de septiembre de 2009

Acto de Graduación de Misión Cultura 06 de septiembre de 2009

Palabras del ministro Héctor Soto en Acto de Graduación de Misión Cultura.

Cumaná, 06 de septiembre de 2009.






Hay muchas personalidades importantes aquí pero los más importantes son ustedes y el pueblo de Cumaná, los activadores de Cumaná. Yo recuerdo que hace cuatro años aquí comenzó todo. Aquí lanzamos la Misión Cultura. Yo recuerdo que los lanzamientos de la Misión Cultura en todos los estados eran lanzamientos de un día. Al día siguiente, una jornada de cuatro caminatas de grupos culturales y llegamos a la Iglesia de Santa Inés. Al día siguiente una actividad cultural. También me acuerdo de la Toma Naval de Araya, yo tengo esas imágenes de los activadores de la Misión Cultura entrando en todo tipo de embarcaciones.

Saludo querido rector, bienvenido a la universidad y a la Misión Cultura. Saludos a Antonieta de Estéfano, presidenta de la Fundación Misión Cultura, Silvia Vivanco, secretaria de la Universidad Simón Rodríguez, Blanca Arredondo, directora de la Fundación Misión Cultura, la coordinadora académica Jacqueline Pérez y por ahí he visto a los amigos de siempre, Manuel Meneses, María Fernanda Baca.

En estos días nos reencontramos cuando estábamos lanzando unos patrimonios del estado, así tienen que ser los luchadores, tenaces. Un abrazo a Santana Heredia. Entonces yo traía una especie de chuleta y habla Carlos Martínez, el graduando que dio un discurso poético, político e ideológico. Y tenía que ser así en la tierra de Andrés Eloy, de nuestro Mariano Rivera.

Aunque los oradores me dejaron sin líneas de todas maneras no se van a salvar. Porque este es un momento de mucha reflexión y de mucha generosidad para nuestra revolución. Quisiera hacer un breve resumen de cómo nació esta misión, porque muchos de los problemas hoy presentes en la mayoría de nuestras universidades persisten. Siento que la revolución todavía tiene una gran deuda con ese sector de la educación.

Desde hace cuatro años han cambiado las cosas, yo era secretario de la Universidad Simón Rodríguez. Entonces uno tenía acceso a las estadísticas. Yo recuerdo que una señora que era secretaria de la UCV en un evento periódico que se hace con todas las universidades de todo el país, pedí la palabra, y me dijeron, tiene la palabra el secretario nombrado a dedo. Y yo le contesté, a usted la nombraron 2.500 votos, a mí me nombraron 7 millones de votos.

Hace cuatro años en Venezuela existían 250 instituciones de educación superior, incluyendo universidades, tecnológicos y colegios universitarios, y mira cómo florecieron los tecnológicos, sobre todo los privados. Uno iba a una ciudad, entraba a una arepera y volvía al mes y decía Instituto Universitario. En esas 250 instituciones de educación superior estaban alojados casi un millón de estudiantes, en ese circuito. Le costaba al país 8 millardos de dólares al año, y con esa realidad se enfrentó la revolución, se encontró con un millón y medio de analfabetas, sin infraestructura para la investigación, sin infraestructura de salud y nos preguntábamos para qué sirve la revolución entonces. Eliminaron los postgrados y la mayoría de las carreras de petróleo.

Para hacer un postgrado en Petróleo había que bailar pegado con uno de estos prófugos de Pdvsa. Solamente sobrevivía la carrera en la Universidad del Zulia si mal no recuerdo. Decíamos, serán los contenidos de las carreras universitarias, y entendimos que sí, en parte son los contenidos porque no es posible que no hayan carreras petroleras, pero también es la metodología conque se confluye el conocimiento de esas universidades napoleónicas, anquilosadas, pasadas de moda. Fíjense ustedes que la metodología no es neutral, el lugar donde más se estudia a Carlos Marx obligatoriamente porque está en el plan de estudio, es en la Escuela de Economía de la UCV donde egresa la mayor cantidad de derechistas de esta nación.

De modo que no son sólo los contenidos sino el modo conque confluyen los conocimientos, o es para la emancipación o es para la dominación. Y esa universidad napoleónica que todavía vive, catedrática, donde un presunto sabio llamado profesor se para dos horas a hablar a los recipientes vacíos que llaman “alumnos”, sin luces. Esa es una universidad que incluso el diseño físico y arquitectónico está hecho para eso, el profesor tiene una tarimita para estar más alto. Esa universidad del conocimiento se fragmentó porque la base del capitalismo se fragmentó de la sociedad.

Esa universidad de la que nosotros los revolucionarios somos una mutación, nos salvamos de que no se nos dañara todo el cerebro. Esa universidad del conocimiento fragmentado con Matemática I, Matemática II, Matemática III, Bioquímica I, Bioquímica II, Bioquímica III. Yo que estuve viendo una carrera agropecuaria, me acordé que el profesor de Legislación Veterinaria no tenía ninguna idea de lo que era Bioquímica I, es más, el de Bioquímica III no sabía de Bioquímica I. Instalaron en la universidad el modelo de producción formista, el modelo capitalista de construcción del conocimiento. ¿Trajo consecuencias? Sí, y muy graves.

Centenares de miles de egresados que entendieron que graduarse era sólo obtener un título para ascender en la escala social. Centenares de miles de graduados de no sé qué cosa porque no están metidos en los problemas profundos del tejido social venezolano. Esa universidad catedrática, unidireccional que considera que el conocimiento es exógeno y no endógeno. Nosotros dijimos no, el conocimiento es endógeno, sale del ser humano, se construye además socialmente, en colectivo.

Ese modelo de universidad que con números demostramos que es un modelo fracasado, comenzamos a combatirlo, parecíamos peregrinos, 8 ó 10 profesores, Antonieta, cuidadora de la Misión, Orieta Capone, Elinor Cesín, actual rectora de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Carmen Alida, y otras personas que andábamos como unos peregrinos por el país con un librito rojo de la Misión Cultura y nos veían como unos locos.

Era una propuesta diferente, saludos al Diablo de Cumaná, Luis Hurtado. ¿Y de dónde salió ese modelo de universidad, de alguna mentalidad perversa y dañina? Pues sí, de un señor llamado Rudolph Atcon, métanse en Internet, asesor del Departamento de Estado para la Educación Superior de América Latina. Después de la Segunda Guerra Mundial, ese señor y su equipo diseñaron el modelo para desmovilizar a las universidades. Ese modelo se llamó para Asia el Plan Carache, y para África el Plan Abis Abela porque fue implantado en una universidad llamada Abis Abela. En alguna universidad de Caracas, no la voy a nombrar pero ustedes se la podrán imaginar, el documento de Rudolph Atcon, que ahora está desclasificado, ustedes saben que los yanquis tienen ese cinismo de desclasificar información y 25 años  después te dicen.

En ese modelo Atcon se dice que es deseable que la universidad no esté vinculada a la marcha social, es deseable que no haya turnos nocturnos, es deseable que no tenga grandes cafetines y grandes aulas donde los estudiantes puedan reunirse, es mejor cafetines dispersos, bastantes pero dispersos. La carrera trimestralizada, así el estudiante está en una carrera vertiginosa, de inscribirse y presentar examen. Hay que rotar a los estudiantes de las secciones de trabajo. Todo eso ocurre en esa universidad, ustedes se están imaginando cual es. Tú veías Química I con un grupo de compañeros y cuando vas a ver Química II hay otro grupo diferente, y te van rotando de una manera tal que no te dejan hacer amigos en ningún grupo.

Es triste ver cómo en las universidades, las autónomas que nosotros mantenemos para que nos hagan la guerra. Los estudiantes llegan a la clase con un walkman, unos audífonos, toman nota y después van a vaciar de memoria en el quiz, termina la clase, se ponen el walkman, se retiran y ni se enteran de los nombre de los compañeros. El extremo del individualismo, y frente a ese drama nació la Misión más bella que ha emprendido esta revolución y se llama Misión Cultura.

Todos ustedes fueron propuestos en asambleas comunitarias, ustedes fueron propuestos por organizaciones sociales, aquí no hubo prueba de aptitud académica, ni promedios, el absurdo promedio de los liceos. Lo digo con toda responsabilidad, me parece una irresponsabilidad que todavía ese factor se tome en cuenta para ingresar en una universidad. El promedio de bachillerato, cómo va usted a comparar a un muchacho en el estado Barinas, que camina 10 kilómetros para ir al liceo con un burgués del este de Caracas que lo llevan hasta la puerta de la escuela.

Aquí no, la ley lo que dice es que tiene que ser bachiller y a ustedes lo único que se les pidió es que fueran electos de las bases populares. Por eso yo digo que el estudiante más legítimo del sistema universitario venezolano es el de la Misión Cultura, que fue escogido por el pueblo. Es revolucionaria la metodología de la Misión Cultura porque superamos el individualismo de ese estudiante con walkman y trabajamos en equipo y el llamado grupo de sistematización, y ahí ustedes hicieron un ejercicio tremendo: la autobiografía.

Yo asistí a tres ejercicios de autobiografía cuando la Misión estaba arrancando, y de las tres salí llorando porque es tremendo para nosotros, los humanos nos contamos la vida, lo que queremos contar, yo me casé, tuve tres hijos, yo escribí estos libros de poesía y el ser humano se cuenta la vida, ustedes llegaron a integrarse y a quererse como Santana, por eso la Misión Cultura es un enorme ejército de gente que se quiere y quiere a la nación. Después hicimos la recolección de las historias locales, lo mencionaba el rector en su discurso, quién sembró esta Ceiba, quién fue la primera generación de esta familia que todavía vende dulce de leche en esta esquina, qué poetas nacieron en este territorio, qué etnias indígenas, quiénes son los escritores actuales, los músicos, los bailes, porque yo me visto así y hablo así.

Asimismo, hicimos un Censo del Patrimonio Cultural, y eso es nada más y nada menos que la clave de la defensa de esta revolución, el asunto de la identidad, el arraigo. Cuando uno no sabe para dónde va se tiene que devolver para saber de dónde viene, y cuando uno sabe de dónde viene y quién es, uno conoce. Nadie quiere lo que no conoce y nadie defiende lo que no quiere, la única manera de que este pueblo defienda su patria es que conozca su patria, conozca su territorio y ame sus tradiciones, porque un pueblo primero se le domina culturalmente antes que militarmente.

Veamos lo que pasó en Irak, antes de que desembarcaran los primeros marines ya la biblioteca de Bagdad había sido pulverizada, destruyeron un millón y medio de libros. Las Tablas Sumerias de barro, de escritura cuneiforme, la primera escritura, tal vez la primera que desarrolló la especie humana aún sin decodificar fueron pulverizadas. La primera edición de Las mil y una noches, es vergonzoso como los generales norteamericanos ignorantes están llegando a sus casas con trofeos arqueológicos del saqueo que están haciendo en los yacimientos, ahí donde nació la humanidad, en Mesopotamia. Porque el imperialismo sabe que borrar la memoria histórica, borrar la identidad cultural, imponer sus símbolos, es la única manera de apropiarse de los recursos y de los pueblos soberanos.

Cuando ellos quieren imponer sus símbolos, cuando nos quieren imponer la M de las hamburguesas, nosotros le ponemos el papel de chucho y nuestra diversidad cultural. Usted se va de aquí a Caracas en carro y puede comer cualquier cosa, desde comida tailandesa, italiana, china, japonesa. Se aproxima a Miranda y le provoca tomar un guarapo de papelón y avanza un poquito más y va llegando a Caucagua y consigue la cachapa central que es pequeña y dulce, diferente a la cachapa de Monagas.

Después sigue caminando y se puede internar en Los Llanos a comer carne en vara y a tomar leche de vaca, pero si sigue derecho a Oriente, pasa por Puerto Píritu, Barcelona, y en Cumaná se va para el mercado donde comimos pastel de chucho, caraotas con calamar.

Nosotros frente al intento imperialista de convertirnos en un inmenso mercado planetario consumidor de los 15 productos de las 15 trasnacionales, quieren imponernos un pensamiento único. Nosotros le hacemos guerra cultural, por eso compañeros lo que ustedes han hecho en sus comunidades al recoger las historias locales, ha sido el proceso de reencontrarse con ustedes mismos, con sus raíces y hacer que su comunidad los acompañase.

Yo estoy seguro que ustedes no son los mismos ni las mismas de hace cuatro años cuando nos encontramos aquí y salimos a la plaza a sistematizar. Dicen enemigos y amigos también que la formación de Misión Cultura es ideologizante y yo les contesto, claro que es ideologizante como toda educación. El capitalismo tiene su modelo para formar a un ser humano individualista, consumista, rentista, poco solidario, sólo la racionalidad mercantil funciona en ese ciudadano y la educación capitalista está hecha para eso.

Nosotros sí hicimos nuestro modelo educativo para la liberación y pusimos en ese libro rojo, Neoliberalismo y consecuencias ideológicas, políticas, sociales y económicas, y pusimos la historia de los movimientos populares latinoamericanos, pusimos el pensamiento de Bolívar, Rodríguez, Martí y Zamora y ustedes discutieron todos esos asuntos. Dijimos aquí no hay profesor catedrático, aquí hay un facilitador, tiene que ser fundamentalmente un escuchador y acreditamos experiencia, ya la Simón Rodríguez acreditó esa experiencia, pero la Simón Rodríguez traía su experiencia de acreditar experiencias formales, es decir, papeles como cursos realizados o constancias de trabajo.

Con los revolucionarios de la Misión Cultura fue posible en una universidad revolucionaria como la Simón Rodríguez inventar la acreditación de los conocimientos no formales que permitió que muchos de ustedes cultores populares pudiesen entrar en los estudios universitarios. La edad promedio de la Misión Cultura es de 42 años, nadie de 42 años entra hoy en día en una universidad autónoma. Le abrimos un espacio a los cultores y les reconocimos su experiencia. Voy a finalizar compañeros diciéndoles que alguien nos comentaba que estábamos haciendo una buena escuadra, y claro que hicimos una escuela de escuadras, educadores con una visión general de la cultura, educadores con formación política.

Fíjate que de repente se dan las elecciones del PSUV y 1.500 de ustedes aparecieron como delegados o voceros electos por sus comunidades, eso fue muy bueno para unos pero muy malo para otros, muy bueno para nosotros porque nos llena de orgullo saber que ustedes fueron impulsados por sus propias comunidades y no a través de dinero, servicios o asambleas forjadas, fueron electos por su comunidad, por el propio trabajo de la Misión Cultura, por la metodología de la Misión Cultura que los hizo líderes comunitarios. Yo termino mi intervención diciendo que es muy importante la tarea de la unidad, la revolución bolivariana sólo la salvamos y la definimos nosotros mismos.

Esta gerencia torpe cada día se hunde más y a medida que se hunde más, más peligroso se pone el imperialismo, y a medida que se pone más peligroso el imperialismo, aquí se tienen que acabar las peleas locales internas. Si tú tienes un objetivo estratégico común, crees en una sociedad libre, crees en la igualdad, pero tienen diferencias en cómo concebir la lucha táctica, no te gusta cómo se viste el compañero o cómo se peina, haz la concesión con el que piensa diferente, pues es con él con quien se hace la unidad, yo no tengo que hacer la unidad con quien piense igual.

Muchos dirigentes quieren vivir a costa de los demás y eso tiene que acabarse porque nos va a costar caro. En Chile en un día, el día que asesinaron a Allande, en una sola noche ya tenían en el estadio miles de personas. En Argentina, la dictadura militar liquidó a 30 mil personas. En Chile lo que había era pobre y en Argentina una vaca, nosotros tenemos las mayores reservas de gas del mundo, de petróleo, de agua dulce. La derecha no se va a volver a equivocar. No va a volver a ocurrir un milagro como el de Abril de 2002. Compañeros, yo estoy convencido de que esta Misión es una posibilidad concreta de salvación de la nación.

Fíjense ustedes que la metodología del Plan Revolucionario de Lectura es la metodología de la Misión Cultura, y esa es la apuesta que está haciendo el Presidente, la formación de la conciencia de la lectura, la formación política pero también la formación para la sensibilidad de las artes y para la belleza. Les repito, ustedes tienen nada más y nada menos la responsabilidad de salvar nuestra nación.  Muchas gracias.
 

 
Caracas, 09/09/2010